Besando a Heidegger…

17 mayo, 2006

Bueno… se supone que necesito hacer una nueva entrada en el blog, pero la verdad es que no logro inspirarme con ningún tema.
Debo reconocer que me cuesta escribir sobre temas comunes como la violencia intra-familiar, la delincuencia o la contaminación. Tengo la tendencia a querer hablar sobre “los grandes temas”, los temas que generarán apertura y cuestionamiento. Supongo que tengo algunas características megalómanas y asumo que lo que tenga que decir tiene que ser “importante”.

Un amigo me decía que hablara sobre el funcionamiento de la mente… gran tema, de hecho he revisado mis notas acerca de el, pero la verdad es que lo único que atiné a responderle respecto de cómo funciona la mente fue que “como las huevas”, pues nos hace sufrir y estar tensos por cosas sin real importancia, imaginándonos fantasías catastróficas sobre el posible futuro y recordando maravillas de un pasado que la verdad nunca fue tal. En fin, no es inusual que use el humor como una manera de disipar mi falta de inspiración, aunque debo reconocer que cuando más lo disfruto es cuando soy ácidamente crítico de lo que me parece son tonteras ideológicas de las personas… sus creencias. Bueno, esperaba que la inspiración llegara en el ínter tanto, pero no lo hizo… así que este será el post; una reflexión sobre la no reflexión… flirteando con Heidegger… ya estoy fanfarroneando de nuevo.

Si no tienen mucho que comentar… lo entiendo.

Sin embargo para aquellos quienes esto les parezca demasiado banal, aquí va algo más contundente… lo extraje de unas notas…

Mi entendimiento es que a la base de la tan extendida creencia social en fenómenos buenos y malos se encuentra la concepción dual del universo. Me explico, nuestra mente tiene la tendencia a dualizar la experiencia. Es decir, a dividir los fenómenos en opuestos: Bonito y feo, bueno y malo, beneficio y daño, agradable y desagradable. Cada vez que nuestra mente se enfrenta a un hecho esta le asigna un sistema de significado dual.

Suponemos que las concepciones anteriormente nombradas son inmutables e universales, pero si observamos más profundo nos daremos cuenta de que el concepto de bien y mal o belleza y fealdad no solo no son universales ya que varían de cultura en cultura, sino que son definiciones contextuales: Algo es definido como positivo o negativo dependiendo de a quien le ocurre y el contexto donde acontece.

El problema es que creemos que la definición que nuestra mente hace de los hechos es la descripción de la naturaleza intríseca de los mismos, y no una descripción de nuestra apreciación de los hechos. Si definimos a alguien como desagradable, pensamos que lo estamos describiendo, cuando en realidad lo único que hacemos es describir nuestra experiencia de esa persona, no a la persona.

Creo que somos inconscientes respecto de cómo nuestra mente, basada en nuestro proceso de culturización, está todo el tiempo asignando sistemas de significado a los hechos, creyendo que los define.

Esta estructura mental básica se proyecta en la estructura social convirtiéndose en los así llamados Valores, o normas sociales. Entonces suponemos que realmente existen cosas buenas y malas independiente de la persona que las define como tal.

Desde pequeños la sociedad en la cual nacemos nos programa a través de nuestras familias para que nos comportemos, sintamos y pensemos de acuerdo a la manera que nuestra sociedad estima que es más funcional para la perpetuación de su “status quo” y sus estructuras de poder.

Toda idea a priori respecto de cómo deberían ocurrir los fenómenos externos e internos se convierten en estructuras mentales, condicionamientos, que no nos permiten experimentar directamente lo que estaba ocurriendo a nuestro alrededor, en vez de tomar contacto directo con el fenómeno sin la necesidad de evaluarlo, clasificarlo y, sobre todo, definirlo en términos verbales. Vemos la vida a través del prisma de nuestros programas mentales. Es decir, nos comportamos, sentimos y vivenciamos la existencia en forma mecánica y automática. Muchos de los programas que no se derivaban de postulados religioso-filosóficos provienen de tempranas adaptaciones de nuestro comportamiento como niños para ser aceptados y sobrevivir en nuestro núcleo familiar.

Estas adaptaciones inevitablemente se van convirtiendo en estructuras estables de la psique, propiciando respuestas condicionadas y patrones estructurados de comportamiento que recreaban las circunstancias originales, en donde tal estructura fue creada, frente a cualquier situación que lejanamente se asemejara al evento que creó la adaptación del comportamiento. Es decir, reaccionamos mecánicamente frente a un estímulo similar al experimentado en la niñez. El problema inherente a esta forma de relacionarnos con el medio ambiente es que ningún fenómeno es igual a otro y por lo tanto, al estar constantemente reaccionando desde un guión interno, sin “ver” realmente lo que ocurre afuera, nuestra capacidad efectiva de resolver la satisfacción de nuestras necesidades psicológico-emocionales se ve severamente mermada.

Finalmente, los condicionamientos funcionan bajo la comprensión de que como seres humanos creamos sistemas para explicar algo que es básicamente inexplicable: el fenómeno de estar vivo. Como necesitamos vivir en este mundo, funcionar en él, creamos un cierto orden, una cierta estructura en que todo el mundo conoce las reglas, las cuales difieren de país en país y de cultura en cultura. Estas reglas forman una cierta estructura no sólo con el objeto de crear un sistema de creencias común, sino también como una manera de poder funcionar juntos. Esta estructura no sólo es cultural, sino que representa la tendencia del ser humano a crear sistemas de significados compartimentados que den un sentido global a su propia existencia. Dentro de la estructura conceptual de orden cultural hemos hecho más compartimientos: dentro del compartimiento del universo, hemos hecho el compartimiento humano, y luego hemos hecho un compartimiento cultural y, dentro del cultural, hemos hecho un compartimiento religioso. Esta fragmentación sin fin ha sido hecha como una zona de seguridad, como una manera de escapar de la sensación básica del miedo a estar solo, a la muerte o simplemente a enfrentar el hecho de que habitamos un universo que nos es prácticamente desconocido. Estos sistemas y compartimentaciones inevitablemente interfieren con nuestra percepción de los fenómenos de nuestro alrededor, filtrando los que no calzan con el sistema de creencias imperante.

Sin embargo, esto no significa que necesitamos deshacernos de esta fragmentación. Necesitamos un mundo hecho por nosotros donde podamos funcionar como personas, pero el problema comienza cuando éste nos atrapa hasta el punto que creemos profundamente en él, no como una conceptualización de los fenómenos del universo, sino como una descripción de la naturaleza intrínseca del mismo. Entonces, nuestras propias creaciones estructurales se convierten en cárceles ideológicas y conductuales en causantes tanto de guerras como genocidios y, en menor medida, simplemente una sensación de desconexión con el resto de la existencia.

Un aspecto importante de esta tendencia a una compartimentación ideológica de nuestra experiencia tiene que ver con la principal distorsión de nuestra percepción: el hecho de poner la estructura humana en el centro del universo y como consecuencia vivir atrapado en una visión antropo-céntrica de la existencia, lo cual no nos permitía ver o experimentar nada más. El problema es que pensábamos que la versión humana del universo era la cosa real, la totalidad de ella, olvidando que nuestra visión es sólo un fragmento de lo que ocurre allá afuera. Así, vivíamos atrapados en la idea de este mundo hecho por nosotros mismos. Como consecuencia, nuestro primer error fue ponernos automáticamente fuera de la naturaleza, fuera de todo el universo, pensando que estábamos por sobre la naturaleza, por sobre el universo….
Bacán o no?


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4 respuestas a “Besando a Heidegger…”

  1. Cristobal Mancilla dice:

    Bueno, nuevamente me toca inaugurar… increíble, hace pocos días no más pensaba en lo que escribes. Pero lo pensaba desde otro prisma.
    El de la ilusión como función, o por último como entretenimiento. Aunque mi esfuerzo ha estado en poder ver más allá de ese condicionamiento
    del que hablas, de mi mente entrenada, culturizada, me doy cuenta que también se ha transformado aveces en una lucha por la verdad y la cosa se pone seria. De repente he sentido que a una parte de mi le gusta el “ilusionismo”.
    O sea, hay veces que siento que puedo jugar con la realidad si soy capaz de mantener la atención en en el hecho que no es la verdad y en el carácter simbólico de todo. Hasta cierto punto es un juego , posible de transformarse en pesadilla si uno se lo cree full.
    Pensaba en la machi cuando le saca un sapo al paciente y este se mejora.
    Ella usa lo que llamamos realidad y mueve la mente del paciente hacia la salud. La machi sabe que está jugando, está consciente.
    Pensaba en los magos. En los actores. Creo que uno de los métodos teatrales (no sé si es de stanislawsky) es el centrarse en el “yo” que está dentro del personaje sin perderlo nunca de vista, sin dejar de sentirlo.
    O sea la cosa es ¿quién actúa?Ahora…. es peludísimo…
    a mi se me siguen transformando en pesadillas tales hazañas.
    Me viene sensación de ahogo y generalmente me calmo cuando logra
    ver mi propio enguprimiento y el relativismo de mis realidades creadas.
    Bueno, cuando medito llego a mi de nuevo. En realidad hay un nivel en que se puede apreciar el absurdo del sentido que le hemos dado a todo esto. Hay una inmensidad sin respuesta.
    Un abrazo.

  2. alquimia dice:

    definitivamente bacan…pero primero pienso que lo mas bacan es lo que genera mentalmente un blog, una cierta presion a encontrar el tema que llegue al resto y como en un derrepente la fluides conlleva a un tema..bacan bacan…y con lo otro , hace un buen tiempo que me he venido cuestionando de que manera lograr entrar a una experiencia dejando un prejuicio de lado y mas aun, dejando fuera a la mente porque sino pienso que no es experiencia…cuesta tanto dejara atras esos opuestos sociales que muchas veces ni cuenta nos damos cuando ya tenemos una opinion o una falsa sensacion antes de experimentar….aun no lo sé…pero lo que si sé ..es que hay que solo fluir….just do it!
    vik!…gracias por tus aportes…mi corazon te manda energía!

  3. Vikrant Sentis dice:

    Gracias Alquimia. Creo que eres una de las pocas personas que se leyó la parte más “intelectual”. Aprecio el esfuerzo.
    Un abrazo
    VIk

  4. cristina dice:

    Gracias Vik, a veces uno se pierde en lo cotidiano, pero cuando reflexionas, entras en el tema, tu visión cambia asi como tus respuestas al estímulo y puedes llegar a decir “tengo miedo, pero es porque esta experiencia me recuerda esto otro, asi que lo voy a sentir hasta que pasen los síntomas, porque esta es otra situación” y el miedo pasa y te sientes tan bien creciendo, lentamente, pero creciendo día a día, experiencia tras experiencia. Un beso

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